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Rothenburg ob der Tauber, el imprescindible de la Ruta Romántica

rothenburg ob der tauber ruta romántica alemana

rothenburg ob der tauber ruta romántica alemanaRothenburg ob der Tauber es el pueblo imprescindible de la Ruta Romántica alemana. No hay nadie que no planee su viaje por Baviera o el sur de Alemania que no quiera pasar por este bonito lugar, con más lugares con encanto que letras tiene su nombre. A orillas del río Tauber, como ya habrás averiguado, este pueblo se lleva la palma en cuanto a visitas se refiere.

Si todavía no habías oído hablar de este pueblo, no pasa nada. Aunque cada año sale en las listas de los pueblos más bonitos de Europa, puede que haya llegado a tus manos y que no te hayas quedado con el nombrecito del pueblo. ¿No había uno más corto?

Déjate cautivar por Rothenburg

Por sus edificios cuidados al detalle, por evocarnos a una época medieval de forma romántica, por sus lugares de interés cultural, por su ubicación, Rothenburg embelesa a cada uno que entra entre sus muros.

Historia del encanto del pueblo

Aunque los orígenes del pueblo se remontan a principios del siglo X en una pequeña iglesia a un kilómetro de dónde hoy se encuentra Rothenburg, no fue hasta principios del XI cuando la población empezó a crecer donde hoy se ubica este pueblo. Los condes de Komburg construyeron su castillo.

A partir del siglo XII, Rothemburg comenzó a crecer alrededor de esta construcción hasta convertirse en lo que es hoy. Se construyeron sus murallas, su plaza principal y algunos edificios religiosos en el siglo XII.

marktplatz Rothenburg ob der Tauber

El esplendor le llegó en el año 1274 cuando es nombrada Ciudad Libre por el rey Rodolfo. Siglos más tarde, en la Guerra de los Treinta Años, llega el punto de declive mayor.  En el siglo XIX pierde su condición de Ciudad Imperial Libre y pasa a pertenecer al Reino de Baviera. En este mismo siglo empieza a ser conocida por artistas de todo tipo, que vienen a Rothenburg atraídos por su belleza.

Pero en la Segunda Guerra Mundial, Rothenburg ob der Tauber sufre bombardeos por parte de los aliados. Sabían éstos que era una ciudad muy querida por el Reich y lo pagó. El 45% de su casco histórico sufrió daños. Pero Rothenburg resurgió de sus cenizas como el ave Fénix y fue reconstruida con rapidez y buen hacer hasta convertirse en un referente del turismo de Alemania.

Qué ver en Rotenburg ob der Tauber

Como casi todas las ciudades amuralladas, el mayor encanto de Rothenburg reside dentro de sus muros. Y es ahí donde casi encontramos el 100% de su encanto. Pero aunque sea un pueblo de poco menos de once mil habitantes, la condensación de rincones y edificios históricos es muy elevado. Aquí te dejamos los principales lugares para visitar

Edificios históricos principales

Comencemos por la plaza principal o Marktplatz y su ayuntamiento o Rathaus.  Este lugar puede que sea el más simbólico de la ciudad. Su ayuntamiento renacentista es una delicia. La plaza, como casi todas las principales de los pueblos alemanes, acoge el mercado semanal. Este lugar ha vivido momentos alegra de Rothenburg, pero también tenebrosos. El margrave Casimiro de Ansbach mandó cortar la cabeza a casi una veintena de personas aquí mismo. Cuenta la leyenda que por la calle Schmiedgasse se tiñó de rojo de de sangre de los ejecutados. Te recomendamos subir hasta lo alto de la torre gótica del ayuntamiento para contemplar las vistas.

En los alrededores de la Marktplatz hay 4 edificios destacados: Marien-Apotheke, Fleisch un Tanzhaus, Baumeisterhaus y Ratstrinkstube. La farmacia está en funcionamiento desde 1812. La casa de la Carne y el Baile (Fleisch un Tanzhaus)  recibe su nombre porque antiguamente en el bajo se encintraba una carnicería y en el primer piso una sala de baile. La fachada es para no perdérsela. La Baumeisterhaus puede ser la casa renacentista más bonita de Rothenbug. Para terminar el Ratstrinkstube antiguamente era la taberna de los concejales y hoy hace las funciones de oficina de turismo.

Pero posiblemente el lugar más emblemático (y más fotografiado también) del pueblo es Plönlein. La calle se divide en dos dejando una vista increíble entre murallas, torres, una fuente, calles empedradas y casas de entramado de madera. Curiosamente el nombre quiere decir lugar llano.

rothenburg ob der tauber

De entre todos los edificios religiosos de Rothenburg, el más destacado es la iglesia de Santiago o St Jakobs. Al lado de la puerta de entrada encontrarás una escultura de peregrino. De su interior lo que más destaca es el altar de la Sagrada Sangre y representa la última cena, con Judas en el centro de la mesa. Tampoco te puedes perder las vidrieras de la zona oeste del coro ni el otro altar, el de los Doce Apóstoles.

Murallas y puertas de entrada a Rothenburg

Entre torres y puertas, en Rothenburg encontramos hasta ocho: Burgtor, Galgentor, Klingentor, Kobolzeller Tor, Siebersturm, Markusturm, Rödertor y Spitaltor. Quizás las destacadas son Siebersturm, justo al lado de Plönlein y Burgtor, la que lleva lo que antes era el castillo.

Se puede caminar por las murallas y hacer una parte del recorrido que harían en su día los vigilantes al hacer la ronda. Cerca de Plönlein se puede subir a la muralla.

selva negra

Museos destacados

Aunque existen varios museos en Rothenburg, dos son los que se llevan la mayoría de las visitas:

  • Museo de los crímenes de la Edad Media o Mittelalterlisches Kriminalmuseum. Aquí es donde se pueden ver los mil y un artilugios dignos de la Inquisición, que se utilizaban para torturar a prisioneros y delincuentes.
  • La tienda de Navidad. Aunque no es un museo propiamente dicho, lo parece. Esta tienda de Navidad abierta todo el año tiene tantos objetos de esta época del año como quieras imaginar. Aunque no vayas a comprar nada, merece la pena darse una vuelta y ver los interminables adornos navideños, nacimientos y adornos que no creías que pudieran existir. Si te gusta mucho la navidad, existe también un museo de Navidad o Weihnachtsmuseum justo al lado.

Vistas del río Tauber

Pero si lo que quieres es admirar las vistas del río Tauber y la ciudad, el mejor sitio para ello es el lugar donde antiguamente estaba el castillo. Esta edificación se destruyó debido a un terremoto. Lo que hoy nos queda es un agradable jardín donde sentarnos a descansar en alguno de sus bancos con unas vistas para no parpadear.

Esquivando las masas

Pero no todo va a ser de color de rosa en este pueblo. El ser famoso tiene sus lados buenos y malos. La cara oculta de Rothenbug es que en ocasiones hay demasiada gente. Particulares, grupos organizados, senderistas, autobuses con asiáticos,… todos quieren visitarlo. Si tu te quieres unir al grupo, pero disfrutarlo más en intimidad te recomiendo lo siguiente:

  • Programar tu visita a primera o última hora del día. Si vas pronto por la mañana, las calles estarán casi vacías y podrás disfrutar de una tranquilidad que durará poco. Si decides visitarlo a última hora, puedes hacer coincidir tu vista con el atardecer y, una vez las farolas se hayan encendido, disfrutar del pueblo con una luz diferente. En este caso una buena opción es quedarse a dormir en uno de los numerosos hoteles de Rothenmburg ob der Tauber.
  • Evita los fines de semana. Sí, es cuando más gente habrá. Se juntarán los turistas de todos los días, más los propios alemanes que quieren visitar sus pueblos. Si tienes la posibilidad, intenta llegar un miércoles. Lo disfrutarás más.
  • Evita festivos alemanes. Similar a lo fines de semana, un festivo en Alemania no será el mejor día para llegar a Rothenburg. Además, los días de fiesta suele haber alguna actividad. La última vez que estuve fue en el puente del uno de mayo y no cabía ni una sola persona más dentro del las murallas del pueblo. El festival en sí, a no ser que sepas alemán, no tenía ningún interés para el turista. Así que infórmate de los días festivos en Alemania antes de ir, en especial de los de Baviera (que es el Bundesland con más días no laborables de todo el país).
Flavia
Flavia
Viajera, optimista y soñadora. No hay lugar al que no iría. Me gusta descubrir el mundo a través de su gente, sus colores, sus sabores, su naturaleza y su arquitectura. Siempre con mi cámara colgada al brazo. Puedes leerme en el blog de Creciendo de Viaje o en flaviaaroundtheworld.com

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