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Viajar y descubrir: un mundo de primeras veces

un mundo de las primeras veces

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Si hay algo por lo que viajar a destinos nuevos y desconocidos merece verdaderamente la pena, es por la cantidad de primeras veces que se acaban coleccionando.

Y es que aunque cambiar de aires puede ser una experiencia enriquecedora cada vez, no hay nada como la huella que deja un lugar, una persona, una gastronomía o una experiencia nueva que se prueba o se conoce por primera vez.

Hace tiempo, en una cena de amigos, estuvimos comentando algunas de estas primeras veces, recordando lo que sentimos y lo que pensamos y el efecto que tuvieron en nosotros. Era curioso observar cómo, por más que haya pasado el tiempo, todos teníamos una imagen nítida en la memoria de lo que habían supuesto y podíamos contar muchos más detalles de esos momentos que de otros más recientes.

Hoy he querido recoger algunas de mis primeras veces viajando, con la idea de que te ayuden a revivir a ti también esos momentos que seguro que recuerdas con un cariño especial.

Mis 5 mejores primeras veces viajando

1. La primera vez que me subí a un avión

Aunque ya hayan pasado unos cuantos años, y por más que haya volado a todas partes del mundo, siempre me acordaré de la primera vez que me subí emocionada a un avión.

Mi hermana y yo decidimos irnos a Irlanda a estudiar un curso del colegio y ese día estábamos que nos subíamos por las paredes. El avión era de British Airways y recuerdo que pensé que los asientos eran muy anchos y cómodos (no como ahora, que los hacen tan estrechos y con tan poca separación que apenas caben las piernas sin que se choquen las rodillas).

Disfrutamos de todo, desde la bandejita de pollo con verduras que nos pusieron para comer hasta las minilatas de cocacola que repartían aún por aquel entonces (¡y gratis! – pensamos). Y fui de las que aplaudí al aterrizar, como si estuviera en una obra de teatro (confieso que ahora me da un poco de vergüenza ajena cuando alguien lo hace).

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Ahora que volar ha pasado a ser parte de mi rutina semanal y que supone más un trastorno que cualquier otra cosa, aún recuerdo la ilusión que sentí aquella primera vez.

¿Puedes recordarla tú también?

2. La primera vez que salí de Europa

Con el tiempo, viajar se convirtió en un hábito relativamente frecuente. Y aunque cada viaje siempre trae consigo algo especial, recuerdo con nitidez la primera vez que salí de Europa.

Fue un viaje a Marruecos con mi familia y lo pasamos en grande. El viaje empezó de forma bastante aventurera (para lo que estaba acostumbrada), ya que no conseguimos confirmar la reserva del hotel hasta que ya íbamos en el coche de camino y casi habíamos llegado al ferry de Algeciras. Una vez allí, hicimos un pequeño “road trip” y me encantaron los zocos, con sus enormes sacos de especias, los paseos en camello y aquel delicioso cous cous con cordero que nunca he vuelto a probar igual.

¿Y tú, te acuerdas de cuándo fue la primera vez que saliste de tu propio continente?

3. Mi primera vez en cada continente

En 2015 conseguí cumplir mi objetivo de visitar cada continente.

Puse por vez primera el pie en América en la ciudad de Punta Cana (sí, yo también fui a uno de esos viajes de fin de carrera). La experiencia fue increíble, aunque siempre pensé que habría sido igual de divertida si hubiéramos ido al pueblo de al lado con el mismo grupo de personas. Pero está claro que el Caribe le añadió su toque especial; y además fue la primera vez que me subí en uno de esos grandes aviones transoceánicos.

Con la misma nitidez recuerdo mi primera vez en Asia, cuando aproveché para recorrer Tailandia y conocer los maravillosos templos de Angkor. Volví siendo la mayor fan de Asia y desde entonces he incorporado a mi dieta toda serie de platos exóticos muy distintos a los tradicionales mediterráneos que se han cocinado desde siempre en mi familia.

Y por último, estuve en Oceanía hace un par de años, cuando fui a visitar a una amiga a Australia y alquilamos una caravana para hacer un road trip por la costa este y dejarnos enamorar por las preciosas playas de arena blanca y la increíble Gran Barrera de Coral (¡un must!). Además, fue la primera vez que dormía en una caravana de viaje y la experiencia fue muy divertida.

4. Mi primer viaje “a lo mochilero”

Aunque antes solía ser bastante organizada en mis viajes y lo llevaba todo reservado y planificado de antemano, desde que hice mi primer viaje como mochilera, mi perspectiva cambió.

Cuando me subí al avión de Bangkok, lo único que había reservado eran las dos primeras noches y confiaba en el largo viaje para leer mi Lonely Planet del sudeste asiático e ir pensando en la ruta que seguiríamos.

Confieso que no saber dónde vas a dormir o incluso a estar en los próximos días puede llegar a ser algo estresante y requiere que cada día dediques un poco de tiempo a investigar y tomar decisiones sobre la mejor ruta. Pero dejarte llevar de vez en cuando por lo que te apetece en cada momento y sentirte que no tienes que comportarte según un programa establecido, también puede ser una experiencia muy enriquecedora.

5. Mi primer viaje en solitario

Aunque la dejo para el final, esta “primera vez” ha sido una de las que más me ha cambiado la vida y me ha dejado huella.

Cuando hace unos años decidí que era hora de dejar el trabajo que estaba haciendo y dedicar algún tiempo a aclarar mis ideas, pasar un tiempo viajando y explorando, pareció ser la idea que más sentido tenía.

Quería probar cosas nuevas, formarme, alejarme de todo el estrés y decidir qué hacer con mi vida. Así que me apunté a un congreso internacional en Corea del Sur sobre un tema que me interesaba mucho y sin pensarlo mucho me fui para allá.

Y aunque al principio me sentí un poco intimidada, las dos semanas que pasé en el país yo sola fueron una experiencia inolvidable.

***

Ahora nos gustaría oír tu historia. ¿Qué primeras veces de tus viajes recuerdas con un cariño especial?

Estela
Estela
Soñadora e idealista al 200%, disfruto viajando por el mundo y ayudando a los demás a sacarle el máximo partido a sus viajes y a sus vidas. Puedes leer mis artículos en CreciendoDeViaje o en LlenaTuVida.net.

3 Comments

  1. […] desgraciadamente, parece que nunca hayan ocurrido. Los que nos suelen acompañar siempre son esas primeras experiencias en los viajes que vivimos con más intensidad y poniendo todos nuestros sentidos. Mi momento preferido es el […]

  2. […] de los aspectos más enriquecedores de viajar, es poder comparar escenarios similares a los que estamos acostumbrados en nuestro día a día, […]

  3. […] de los aspectos más enriquecedores de viajar, es poder comparar escenarios similares a los que estamos acostumbrados en nuestro día a día, […]

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